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El mar es una pincelada azul fugazmente delineada.Se mira estática desde una nube con forma de barco, en la cual puedes navegar sin parar. Caminar sobre el cielo podría ser tempestuoso e impredecible, pero dejándote una sensación de conquistador.

Es una pincelada que no se puedo tocar, con pliegues estrellados, que se pueden atravesar y sentir calidamente.Ha de ser otro mundo, un mundo lleno de arte y con olor a tabaco viejo, de personas raras y extrañas de sonrisa salada.

Pienso que existe un artista arriba y otro abajo, combinando colores y haciendo un cielomar o un marcielo. A lo lejos se encuentran tierras lejanas que poco a poco se vislumbran desde mi pequeño escaparate.

Miles de borregos, gordos y flacos marchan en manada hacia el norte. Mirar más arriba del cielo te hace imaginar que puedes esacapar… salir y observar por unos cuantos segundos el universo, observar a las personas, saber qué hacen, qué piensan o qué desean. Todo, desde el asiento 7f

Mirar el mar desde el cielo,es como mirar el cielo desde el mar.


Por: Alejandro Anotzin

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Cuando los segundos golpean fuerte sobre la mente quizás sea por que las emociones quieren escapar de uno, quieren llegar a un lugar que no acabamos de explorar y donde intentamos quedarnos indefinidamente.

Cuando los segundos parecen horas, los abrazos son más cercanos, más calidos, pero tan rápidos que no acabamos de deleitarnos debido a la torpeza y ansiedad que nos inundan.

Cuando los segundos van dejando marcas en la piel y en otras partes que desconocemos, no quisiera saber si se quedarán ahí para siempre, solamente pediría una marca más para sentirla y tener la certeza de que algo existe o existió.

Cuando los segundos rompen violentamente el silencio dibujando sonidos fantásticos y colores en el firmamento, es posible que en mis ojos se quede un haz luminoso que me recuerde que así fue.

Pero cuando comprendes que los segundos no son más que sentimientos buscándose, los segundos ya nunca más son largos ni absortos, ni melancólicos; pues un segundo siempre va tras otro segundo, y al final llegan a marcar las doce.  


Por: Alejandro Anotzin

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